Las infancias suelen ser felices, si se tiene la suerte de que no haya ningún adulto cerca que lo estropee (o ningún niño estropeado ya por algún otro adulto).
Las infancias suelen ser felices, si se tiene la suerte de que no haya ningún adulto cerca que lo estropee (o ningún niño estropeado ya por algún otro adulto).