Como podemos llegar a ser tan tontos de creer que siempre seremos jovenes?
Julio 7, 2007 por sirah
Hace años una abuela mia,la abuela paterna, estuvo en un centro de ancianos de Galicia. Cuando la ibamos a visitar, nos comentaba como hacían trabajar a las personas mayores, si querían recibir un “mejor trato”. De esto hará unos 15 años.
He tenido la gran suerte de que mis abuelos maternos, los que me dieron amor incondicional, estuvieron siempre cuidados por sus hijos y nietos, nunca pasaron por una residencia de ancianos.
Tengo muy claro que mis padres, siempre que ellos no digan lo contrario, no pasarán por una residencia de ancianos, mientras esté en mi mano (mientras tenga un ápice de salud). Y no es que mis padres hayan sido perfectos, es que no puedo tolerar que puedan pasar sus últimos días sin amor y sin los cuidados procedentes del amor.
Pues bien, en la actualidad, conozco a una señora maravillosa, que es amiga muy muy amiga de mi familia política. Creo que debe de tener unos 85 años. Es una persona increible, por su fabulosa memoria y su tiernisimo sentido del humor. Puede contar unos 100 chistes en unos 10 minutos. Como hace para recordarlos, no tengo ni idea. Pero sé que una de las personas más maravillosas que he conocido. Pero tiene un defecto para nuestra sociedad: Tiene 85 años. Es vieja. Y cada vez se va debilitando más, tanto que no puede vivir sin ayuda. Como no tiene familia, familia que le quiera de verdad, no le queda más remedio que entregar toda su jubilación a un centro de ancianos. Paso de tener un piso propio a vivir en un habitación que en realidad, son unos tabiques de madera, que ni siquiera llegan al techo, con lo que los ruidos del resto de las “habitaciones” se oyen perfectamente. No puede tener una tele, no puede encender la luz y apagarla cuando le plazca. No tiene ni siquiera un armario para poder guardar las cosas, es decir, no puede tener derecho a tener cosas suyas.
Estes seres humanos, como tú y como yo, no tienen derecho siquiera a comer cosas que no les hagan daño. Son personas que tienen dañado su cuerpo, y necesitan dietas personalizadas. Pues tiene que evitar comer muchas veces, porque le ponen con muchisima frecuencia legumbres o carnes grasientas, que le hacen daño al intestino.
Y no hablemos del trato humano. Yo he estado allí algunas veces, la ausencia de cariño, la falta de respeto, muy relacionado probablemente, con la amargura reflejada en las caras de las cuidadores, muchas de ellas religiosas, es absolutamente depresivo, para el que entra. En lenguaje seudoesoterico se perciben muy mala energia, cuando se entra en este sitio.
Esto ocurre en un centro de Barcelona, en la parte alta.
En España, salvo denuncias procedentes de reportajes sensacionalistas de la tv (bienvenidos sean, en este caso), que yo sepa, no existe un control institucional eficaz y exhaustivo de este tipo de centros.
El problema es que la cosa es así ahora, pero no quiero pensar como será en unos años. En mi generación aún hay personas que vivieron el como la familia cuidaba a los mayores. En la actual, la disminución acelerada de la empatía por el sufrimiento ajeno, y en especial por los más débiles, hace predecible unos hogares para ancianos donde la norma serán los malos tratos. Y el problema, es que esto me tocará a mi y a mis hermanos. Pero a lo mejor, también a tí. Piensatelo.
Tengo otra experiencia, referida a los cuidados para personas en situaciones límite o terminales, también en Barcelona, pero de esta hablaré en otra.
