Hace unos días, pensé que detrás de todo lo que nos importa en este mundo (amor, poder, sexo, bienes materiales, etc), lo que realmente hay, son sensaciones.
A una persona con una depresión mayor tener todo el poder del mundo le resultaría indiferente. O tener todos los bienes materiales posibles.
El poder en sí mismo no tiene importancia alguna para los seres humanos. La importancia que le damos es directametne proporcional a la SENSACIÓN QUE NOS PRODUCE tener ese poder.
El amor nos sería indiferente, si no fuesemos capaces de SENTIRLO. Existen personas con daños físicos en su cerebro, incapaces de sentir amor. Para ellas el amor carece de valor. NO PUEDEN SENTIRLO.
Detrás de un edificio, símbolo del máximo bien material, existe un montón de polvo, que se ha amalgamado, convirtiendolo en ladrillos, que a su vez se han pegado a otros. Y luego se han embellecido hasta crear LA FORMA. Pero el edificio en si mismo, DE HECHO, solo es un montón de polvo amalgamado.
Cuando tenemos un montón de edificios (o cualquier otro bien material), lo importante para nosotros, no es tener esa propiedad, sino LO QUE SENTIMOS al SENTIR que somos propietarios de ese montón de polvo amalgamado.
En última instancia, nosotros mismos, estamos formados por multitud de moleculas donde los electrones campan a sus anchas separados unos de otros por millones de kilometros de distancia (siguiendo unas referencias entendibles). Físicamente hablando, todo la materia que somos, es un montón de vacio que se aglutina para formar nuestro cuerpo.
Hace mucho que muchos sabios griegos y orientales, sin medios técnicos pero con una imaginación intuitiva escandalosamente predictiva, crearon modelos del mundo, donde la base del mundo, explicaban ellos era sencillamente “la nada”.
El zen describe así al mundo (una nada que forma el todo, donde el todo está formado por la nada).
Parece ser que lo que hay detrás de cada nada (de un edificio, del poder, del sexo.. ), es lo único que lo hace VIVO para nosotros… LA SENSACIÓN QUE PRODUCE EN NOSOTROS. Son las sensaciones en última instancia, lo que convierte la nada que nos rodea, la nada que somos en EL TODO.
¡Vale es un crucigrama.. pero yo me entiendo, jaja:)¡