Jamás invito a la participación en algo que yo no haya participado. Es decir, yo ya he firmado. De hecho es muy raro que si Amnistia me escribe solicitando una firma, no lo haga. Pero en este caso, supongo que ser mujer influye, vivir cada día determinados hechos, de los que parece politícamente incorrecto hablar en estes días.
Creo que no se trata de estar o no de acuerdo con los puntos de vista del feminismo (hablo del feminismo no culpabilizador, sino del que busca las causas REALES (no las politicamente correctas) y aporta ideas para la convivencia. Se trata de estar o no de acuerdo con lo que es ético y justo. Y va a ser igual que en una sociedad se produzca violencia contra las mujeres y en otra contra los hombres, o en otra contra los ancianos -como en la occidental, sin ir más lejos-. Lo que importa es que si eres todavía un ser humano, ni importa tu sexo, condición, situación, creencias, si aún tienes corazón, y te duele el dolor ajeno, tu deber (para contigo mismo exclusivamente), es hacer lo que puedas para evitarlo.
Amnistia te propone una forma de luchar basada en “unidos haremos más fuerza que separados”. Y es mejor, apoyarse en la fuerza de todas las personas con corazón que se unen para cambiar que escudarse en “total.. que va a cambiar una firma”.
Y tanto que cambia… A las pruebas me remito. Si solo le das voz a tu conciencia, y haces saber a muchos otros que tú también estás ahí, los otros se sentirán más fuertes para atreverse a mejorar el mundo. Aunque solo sea por eso, tu firma, nuestra firma es importante.
Por eso, si aún tienes corazón.. firma esta propuesta y cualquiera otra que suponga aunque sea una mínima posibilidad de que el mundo mejore, una mínima posibilidad de evitar que una persona menos, sufra dolor o torturas.
http://www.es.amnesty.org/nomasviolencia/actua-oct07.php
BURUNDI: DESPROTEGIDAS FRENTE A LA VIOLENCIA SEXUAL TANTO EN LA GUERRA COMO EN LA PAZ
“Descubrí que mi esposo había violado a nuestra hija de ocho años. Me dijo con desdén que como la niña era hija suya podía hacerlo de nuevo si quería”.
Madre de una víctima de violación
Entre 2004 y 2006, un promedio de 1.346 mujeres víctimas de violencia sexual denunciaron sus casos a organizaciones no gubernamentales. Esta cifra alarmante, sin embargo, es la punta del iceberg ya que sólo incluye a las mujeres que han podido acceder a centros médicos tras la agresión. Un número incontable de mujeres y niñas sufre en silencio.
La violación de mujeres y niñas está generalizada en Burundi y su comisión es obra tanto de agentes estatales como no estatales, incluidos funcionarios encargados de hacer cumplir la ley y militares. También los índices de violencia sexual contra mujeres son muy elevados en el ámbito de la comunidad y de la familia.
Las graves deficiencias del sistema policial y judicial han generado un clima en el que las víctimas de violación están menos dispuestas a iniciar procedimientos penales o, directamente, no pueden hacerlo. En ausencia de apoyo del Estado, de la comunidad y a menudo de la familia de la víctima, muchas violaciones de los derechos humanos de las mujeres permanecen sin denunciar y sin que nadie se ocupe de ellas.
ADDF (Asociación para la Defensa de los Derechos de la Mujer), una organización que protege a las víctimas de violencia sexual dándoles refugio, educación y ayuda legal. © AI
Nuevo Informe: Desprotegidas frente a las violaciones, tanto en la guerra como en la paz
Desde el 9 de octubre 58.343 personas han apoyado esta acción
Actúa. Rellena tus datos para que le enviemos una carta en tu nombre (leer) a las autoridades de Burundi para que garanticen el acceso de las mujeres víctimas de violencia sexual a la justicia.
Al firmar esta acción te estás sumando a la campaña global “No más violencia contra las mujeres”
Actúa en otros casos
En Burundi, las mujeres, sólo por el hecho de ser mujeres, están desprotegidas. Tanto en la guerra como la paz, las mujeres sufren de forma generalizada diferentes formas de violencia sexual, entre ellas, la violación.
Mujeres y niñas han sido y son violadas por parte de militares, funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, personas de la comunidad e incluso por familiares. La impunidad de la que disfrutan las fuerzas gubernamentales y grupos armados desalienta a las mujeres y niñas a la hora de denunciar ante las autoridades.
El caso de N.E., una niña de 6 años, de Cibitoke, en Bujumbura ilustra esta impunidad. N.E. fue violada por un joven de 18 años. Su madre denunció el asunto a la policía; sin embargo, su esposo echó la culpa de la violación a niña. El presunto violador fue detenido pero como la madre de éste no podía llevarle comida a la cárcel, la policía lo dejó en libertad.
Tú puedes ayudar a N.E. y a miles de niñas y mujeres en la misma situación, pidiendo a las autoridades de Burundi que garanticen el acceso a la justicia de las víctimas de violencia sexual.
Para ellas tu firma es importante. Dedícalas un poco de tu tiempo firmando esta petición al Presidente de Burundi. Y si quieres trabajar todos los días defendiendo los derechos humanos de personas como tú, únete ahora a Amnistía Internacional.
Esteban Beltrán
Director - Amnistía Internacional
PS: Amnistía Internacional es una organización independiente y financiada por personas asociadas y comprometidas con la defensa de los derechos humanos. Tu colaboración, por pequeña que sea, es lo único que nos permite seguir.
Creo que a esos abusadores hay que buscarlos a todos y matarlos…porque dicen que se arrepienten y luego lo vuelven a hacer y eso no tiene sentido… Y esas inocentes criaturas…Quedan maradas para siempre ellas no tienen la culpa de nada…Tienen que desaparecer esas basuras…