Atrapados en el Samsara
Febrero 7, 2008 por sirah
Hoy he hecho meditación ” a mi manera:)”, tengo una forma muy particular y original de hacerlo. Pero consigo entrar en estado de “no pensar” con cierta facilidad, sencillamente trayendo al presente algunas evocaciones de mi infancia.
Normalmente soy muy vagoneta y si hago meditación, es que algo serio me está pasando que me “obliga” a frenarme, a encontrar alguna forma de afrontar mis miedos, mis ansiedades, mis preocupaciones.
No uso este blog para dar salida a mis ” historias personales “, respeto mucho a aquellos que tienen esa necesidad.. he leído muchos proyectos en forma de blog, donde maravillosas personas comparten sus preocupaciones, sus sentimientos, y de algunos de ellos he aprendido. Por mi forma de ser, esto no lo podría hacer en mi caso. Pero sin extenderme mucho, decir, que últimamente, surge reiteradamente el mismo obstáculo en mi vida. Y no reacciono de la manera ecuánime que desearía. Reacciono “demasiado” emocionalmente.
La meditación me ha enseñado, que dentro de las dificultades, se puede encontrar la quietud, la calma en uno mismo. Como dice mi amiga María, el problema es que es difícil mantenerse consciente, cuando te está arrastrando la inconsciencia del arranque emocional. Bueno, ella es cada vez más maestra en este arte, en el de mantenerse consciente. (Espero que algún día os comenté su nueva creación, que yo he llamado “la alerta de presencia”, jaja:).
Aunque la edad y el aumento progresivo en mis niveles de felicidad me permiten vivir las dificultades de la vida, con más calma, hay momentos en que “me acabo creyendo” este teatro-samsara en el que vivimos.
Como he mencionando en algunos artículos previos, acabo de leer un libro, que para mi ha sido muy especial. Aviso que es casí un libro de entretenimiento, más que un libro “serio”. Su tendencia claramente conspiranoica, en él se defiende la tesis de que muchas sociedades secretas, a modo de quinta columna y usando los conocimientos pertinentes heredados de generación en generación, han manejado desde casí siempre, el poder y las instituciones.
Lo que me ha gustado del libro, es el tremendo aporte de datos concretos que da. He hecho la comprobación de algunos.. imposible hacerlo de todos:).
Independientemente de que se barajan algunas hipótesis muy de ciencia-ficción como explicación última de todo, hipótesis que no comparto, si que puede dar una idea aproximada, de como la realidad que percibimos, puede no ser, para nada, la realidad que ES, y no hablo a nivel existencial, hablo a nivel social.
Este libro me permitió comprender.. cosas que sencillamente no podía comprender. Me permitió romper con las últimas ilusiones, incluso las que yo sentía como “mi ideología”. Y no es que me haya quedado “sin..”. Pero ahora creo que soy más libre para elegir “lo que pensar”, al entender, aunque sea parcialmente,que existe la posibilidad de que muchas ideologías aparentemente muy opuestas, sean quizá, un juego creado para mantenernos distraídos.
Porqué el samsara no es solamente ese estado que separa la vida terrenal de la vida “no terrenal” (si es que tales conceptos pueden ser reales, que nunca se sabe:).
El samsara, es este estado al que nos entregamos, cuando jugamos al juego de otros, creyendo que es el nuestro. Cuando creemos que la ética del trabajo es lo único que da sentido a nuestras vidas (o la antiética del “todo vale”).
Internet, por ejemplo, desde este punto de vista, podría tener las dos caras de la moneda. Puedes compartir información liberadora, sin duda.. pero también ¿podría?:), responder a un interés en esclavizarnos atrapados en la enormidad del conocimiento que circula por la red. Mientras acumulemos datos y conceptos, no podemos al tiempo disfrutar de la vida, que es mucho más que datos y conceptos.
Gracias a este libro (escrito posiblemente con intenciones opuestas a lo que se manifiesta - esto ya es el colmo del conspiroicismo, jaja, desconfiar de los alentandores del “idem”
he comprendido como las ilusiones dirigen nuestras vidas, como seres masivamente hipnótizados, nos pasamos nuestra corta vida, peleando entre nosotros, para demostrarnos a nosotros y a otros, realidades que existen solo en nuestras percepciones manipuladas.
Hay una frase que nunca entendí, pero que desde que me zambullo de vez en cuando en el zen, tiene especial sentido. Una frase que es el título (creo) de una pintura de Goya: “el sueño de la razón produce monstruos”. Sus pinturas siempre me horrorizaron, pero ahora las puedo comprender más allá de la repulsión que me producían. Son la expresión de mi mismo horror ante los monstruos creados en la especie humana, cuando decide dar protagonismo a los conceptos, a las identidades, a la busqueda de verdad en los opuestos, pues así lo dicta la razón. Cuando la especia humana decide vivir en el samsara.
Yo me horrorizo como Goya, pero más que horrorizarme por lo que creo que va a venir, me horroriza casí más, ver como es inevitable, como no podemos hacer nada para evitar que pase lo que tenga que pasar como conscuencia del estado de hipnosis colectiva en el que vivimos - tanto la que es fruto de la manipulación social como la que es fruto de nuestra entrega absoluta a nuestra mentiras fruto de nuestros particulares conceptos de razón, de nuestros particulares conceptos de lo que es nuestra identidad- .
Y yo no me salvo, ni soy mejor que nadie. Mi idea de lo que es mi propia identidad, es lo que contribuye a alejar de mi las posibilidades de evolucionar hacia la ecuanimidad. Es mi incapacidad de ver como este gran teatro de gente hipnótizada por sus propias mentes, es eso, el teatro que mencionaba Calderón de la Barca (la vida es sueño.. y los sueños.. sueños son) y esa incapacidad hace que pierda de vez en cuando la consciencia de que yo no tengo nada que ver con este teatro. Nada.
El libro que menciono es el de Jim Marrs, las sociedades secretas, aquí hay unos videos
Me encantó este artículo y no sé quién lo escribió. Quisiera contactarme con esta persona. Gracias
Silvina, lo he escrito yo, y puedes ponerte en contacto conmigo cuando desees. Me alegra que te haya gustado
Sirah