Sé que me está llegando la hora de despedirme de este proyecto. No me molesta dejar cosas atrás, todo lo contrario. Supongo que mi vida me enseño como ir desapegándome de casí todo:)
Pero en una de mis últimas disquisiciones “en público”, siento la necesidad de escribir sobre algo que me ha hecho meditar estes días.
Todos sin excepción, desde el momento de estar conscientes de estar vivos y tener cierta consciencia del hecho muerte, nos creamos nuestra teoría explicativa del “todo”, en la búsqueda de un sentido para lo que parece un sinsentido.
En esa búsqueda, algunos recogen su “cosmogonía” de sus influencias educativas y de entorno aceptando que lo que reciben procede del exterior a ellos, otros mezclan un poco la interiorización de esa educación con lo bien que hayan desarrollado su ego, y a eso le llaman “ideas propias”. Otros aunque no se ven sustraídos del componente educacional, intentan re-elaborarlo para darle forma propia o incluso rechazarlo y generar una teoría propia, y supongo que habrá otra gente, que educada en un entorno de mucha libertad, han aprendido a elegirlo todo, sin trampas subconscientes.
Todos los casos son respetables, y al llegar a una edad, uno decide si se quiere aferrar a lo que otros consideran un montón de fantasías (religiosas, ideológicas, utópicas, etc), o si quiere optar por el camino “hippy” de renuncia de todo lo interiorizado, lo que es una locura para los primeros, por la pérdida de valores considerados valiosos, en la transformación.
En esa cosmogonía, no es ajeno lo transcendente. En la medida en la nos motiva en su búsqueda nuestra ineludible muerte y la pérdida de todo lo que amamos, no podemos evitar buscar una trascendencia, incluso negándola.
Tenemos fácil lo de la trascendencia. Parece que desde que tenemos consciencia de especie, tenemos tendencia a “fabricarnos dioses”, acaso porque existen.
Desde bastante niña (fuí bastante precoz), opté por el “puede que sí haya, pero hasta que no lo vea no lo creo”, que en mi época se llamaba el agnósticismo. A mi padre, creyente, casi le da “un chungo”, que una mocosa le dijese tal cosa. Pero en su beneficio, he de decir, que jamás, me impuso lo contrario.
Pero en el intento de dar sentido a la “vida-muerte”, intenté encontrar alguna certeza en el camino. Y no cerré puertas. Entraron personas en mi vida, que pertenecían a muy diversos credos e ideas. Y a todos escuche, no fuese ser que ESA fuese la explicación.
No fué hasta que conocí a una persona que me contó su ECM (Experiencia cercana a la muerte), que escuché aterrorizada, que comencé a vislumbrar que a lo mejor “sí” había algo más.
Al cabo de los años, llegó internet. Y como todo el mundo, empecé por los chats. Pero pronto me aburrí, y me pasé a los foros, foros de todos los temas que me interesaban. Y llegué claro está, a foros de ECM´s, y a partir de aquí toda una investigación personal en la que conseguir agarrar algo de “pruebas o testimonios fiables” que dieran alguna esperanza y anulasen mi miedo a perder lo que amo.
Después de las ECMS (la página Nderf.org, fué para mi un lugar donde explorar a placer este nuevo mundo), leí y escuché testimonios sobre Reencarnaciones “probadas”, así como todo tipo de experiencias personales de testimonios de “vidas pasadas”, llegando a conocer a una persona, que me comentó sus viajes a aquellos lugares donde había vivido. Hice a modo de prueba una hipnosis regresiva, con muchísimo miedo, que me permitió rozar la trascendencia.
Pero siempre me autoprotegí. ¿De qué? Ni siquiera yo lo tenía claro. Pero sabía que en la investigación espiritual, hay unos riesgos. No por tabú relacionado con una enseñanza religiosa, que respeto profundamente, pero de la que mi mente lógica, se alejó hace mucho tiempo. Fundamentalmente por experiencias ajenas y casí propias.
Una vieja historia de una posesión de época de mi abuela fué la que me llegó como primer aviso. Dando clases a un alumno, en un recinto donde se había practicado la ouija, y donde se desarrollaban acontecimientos paranormales, de los que yo y el pobre niño fuímos testigos. Y algunos pequeños “fenómenos” no buscados, con los que me fuí tropezando, y que no vienen a cuento.
Siempre me sorprendió la alegría con la que muchas personas buscaban la trascendencia sin “pantalla protectora”. Por mucho que yo contase mis experiencias, los demás se reafirmaban en sus posturas new-age o similares.
De un tiempo a esta parte, he tenido ¿3? experiencias con ovnis (aunque tengo la sospecha de que son muchos más), me parece genial la postura del que niega el hecho ovni, porque es de lo más lícito, no aceptar lo que además de no haber visto, es inverificable y se presenta además, como un fenómeno plagado de contradicciones y testigos perfectos para desacreditar el tema. Que consté en acta, que si no hubiese sido testigo, mis dudas sobre la veracidad de este tema, serían pero que muchas.
Pero no puedo hacer nada para evitarlo: ¡ Los ví ¡ Bueno, al menos 2, y uno más, lo fotografié (sin verlo en pantalla).
Desde aquella mi curiosidad por el fenómeno ovni, no pudo menos de ir en aumento. Mi familia “espantá” con semejantes aficiones, en las que cada vez, profundizaba más, claro:).
Me pareció ver extraños objetos circulando cerca de la que fué una de mis viviendas, pero que descarté por que con unos binoculares malos “me pareció confirmar”, las tipicas luces intermitentes de los aviones. No esperaba que una serie de acontecimientos posteriores, me diese la razón en que aquello “que parecían ser aviones” no lo era (muy posiblemente).
Por supuesto, sigo leyendo y leyendo. Y viendo documentales varios, entre otros, los arqueológicos donde los dogones y los sumerios toman la palabra y horadan un poquítin más, aquellas pequeñas bases sobre las que me apoyaba.
Aparece youtube y familia. Y descubró los ufo-hunters (o cazadores de ovnis). En concreto, el canal de una “youtuber”, que filma en alta definición y con un equipo profesional, en un lugar sin tráfico aéreo legal, luces con comportamiento extraño que se “transforman” en.. muchas cosas que si no las ves no las crees.
Esto en plena época de efectos especiales, podría ser un fraude más, por supuesto. Pero luego sigo investigando y descubró que al tiempo, están filmando los mismos objetos, cada vez más y más “ufo hunters”. Puñetas, algo raro pasa aquí. Bueno a mi, confirmar no se me tiene que confirmar nada, por mi experiencia. Pero lo que no esperaba es que fuesen tantos y con tantísima actividad en tantos sitios.
Total, que mi extraña intuición se fija en un autor, que veo en un blog, y que luego pierdo. Me quedo en que como yo, es gallego, y fué jesuita. Pero no me acuerdo de nada más. Lo busco y lo encuentro. Se llama Salvador Freixedo.
Y en 3 días, leí 3 libros suyos. Me dieron una explicación coherente con mi lógica, y una explicación de “lo que es verdad, y lo que fantasía de la humanidad”, apoyándose en su larguisima experiencia con testimonios ufológicos y las “extrañas coincidencias” con lo que él conoce (que no es poco), la biblia católica, conjuntamente con el conocimiento que tiene de otros libros sagrados para otras partes de la humanidad, presentes y antiguas.
Insisto, la realidad es independiente de las creencias de nadie, íncluidas las de Salvador Freixedo y las mias propias. Es independiente de las religiones, es independiente de las ideologias, es independiente de toda nuestra producción mental. Lo que pensamos que es la realidad, no tiene por que serlo. Supongo que tener esto claro, es lo que me ha permitido “evolucionar” sin aferrarme a nada y sin sentir que perdía mi identidad de.., cada vez que dejaba atrás en el camino, alguna cosmogonía que no me convencía.
Las ideas de este señor, pueden parecer delirantes, sobre todo, si no se ha hecho un camino previo. Pero yo lo había recorrido. Y llegué a sus libros, en el momento adecuado, en el lugar adecuado.
No os voy a contar lo que viene en sus libros. De esto podéis encontrar mucha información en Internet. A mí me dió unas respuestas. Quizá en unos años, “cambie de chaqueta” y me convence más otra forma de entender “la realidad”. Puede ser. Por ahora, lo que él cuenta, da un sentido coherente al fenómeno ovni, da -para mi- un sentido coherente al fenómeno ovni en la historia (donde según él, se incluyen de plano la formación de las religiones), da, un sentido al sufrimiento de la humanidad, y da un sentido a los peligros de la búsqueda de la trascendencia sin una protección adecuada. Yo te aconsejo que lo leas, sólo si eres una persona que no te aferras, y muy amplia de miras. Sino será una pérdida inmensa de tiempo.
El libro se llama “Deféndamonos de los Dioses”. Y me ha dejado traspuesta. La verdad.