No tengo palabras para hablar de esta cineasta y de su película “El planeta libre”. Me la presentó una nueva amiga, Silvia “Lauper”:). Gracias de corazón, Silvia.
Con ella he hablado de cosas como la enfermedad social del odio, en concreto de uno de sus síntomas: la baja autoestima colectiva – suma total de bajas autoestimas individuales-, que necesita ejercer la exclusión de otros – y en la última fase de evolución de el proceso, la anulación “final”-, con peregrinas excusas diferenciales, para conseguir una autoestima catártica y por ello rápida y cómoda gracias a buscar como sea “esa diferencia que nos hace más valiosos que los otros”; y por tanto, a los otros menos valiosos que nosotros por no gozar del “hecho diferencial x, y o z”.
Los dirigentes, enfermos también, conocen esta baja autoestima individual-colectiva. Y saben utilizar para sus fines, a base de experiencia de siglos, el tremendo potencial de programación del individuo. Como enfermos de psicopatía, no tienen problema en destrozar la posibilidad de vivir UNA VIDA AUTÉNTICA, de cada uno de nosotros (Véase teorías, especialmente sobre el trabajo, de Henry David Thoreau )
Las enfermedades sociales no son simples sarampiones infantiles. Su “modus operandi”, es como las enfermedades físicas: surgen brotes epidémicos, algunos de menor gravedad; pueden mutar y transformarse en letales, produciendo fenómenos sociales como expulsar al que no es poseedor del “hecho diferencial adecuado” a algún formato de gueto, condenar al ostracismo social a seres humanos individuales (acceso al trabajo, la educación, la cultura, sólo cuándo “cumplen las condiciones”), y ya en situaciones de mayor “virulencia vírica”, condenar a algunos individuos a gulags, campos de concentración o ya directamente al genocidio. Y es importante no olvidar que todo comienza, con una simple idea: Somos poseedores de un hecho diferencial. Sólo eso. SÓLO ESO.
¿Qué relación tiene lo anterior con la película recomendada de Coline Serrau ,“El planeta libre“. Las sociedades enfermas (para nuestra civilización “las normales”), producen dolor en los seres humanos individuales. Incluso la muerte.
El planeta libre, nos cuenta como esto es superable, no es una condición sine qua non, un pecado original del individuo. Pero para superarlo hay que tener claro hacia donde ir, y como se puede conseguir. La película, con enormes dosis de humor, lo explica muy bien.
Habla en fin, de lo que “PUEDE” ser el futuro, si EVOLUCIONAMOS COLECTIVAMENTE y aceptamos de forma consciente, nuestra responsabilidad en la vida de los otros.
Esta asunción de nuestra responsabilidad, nos conduce inevitablemente al desprendimiento de las hojas de cebolla estropeadas que ocultan nuestra esencia, para ser lo que de hecho somos: SERES CON UNA PUREZA Y UNA BONDAD INNATA.
LA RAZÓN PRODUCE MONSTRUOS
Goya creo un cuadro maravilloso “El sueño de la razón produce monstruos”. Goya vivió muchas monstruosidades sociales. Y sufrió mucho con ello.

La forma de funcionamiento de nuestro cerebro – al igual que ha producido cosas como la ciencia honesta (no toda la ciencia es honesta, por ejemplo, cuando está financiada con objetivos poco claros) o la belleza del uso de las formas (artes)-, con mucha frecuencia histórica ha producido monstruos.
Sin embargo, a partir de pensadores actuales, como Eckhart Tolle o los “kluges” de Gary Marcus, entendemos mejor, como el factor de la ecuación “el ego” o “el yo como filtro perceptivo”, son poderosos limitadores que hay que tener en cuenta, para no confiarse exclusivamente a nuestro proceso mental.
¡ ESTAMOS EN EL SIGLO XXI, POR TANTO SOMOS MÁS EVOLUCIONADOS QUE LOS DEL SIGLO XX ¡ ¡JA, JA!
Estamos en el siglo XXI, algo que nos sonaba muy “evolutivo”, muy “era de acuario” en el reciente siglo pasado. Tanto que dabamos por supuesto, que el hecho de entrar en el siglo XXI, casi automáticamente nos convertiría en seres más “avanzados” que “los del siglo pasado”.
“Seguid soñando amiguitos de onda new age”, la sociedad del siglo XXI sigue enferma con las mismas enfermedades sociales que la del siglo XX. Eso que en la religión cristiana se conoce como los “pecados capitales” y que en mi opinión, son sencillamente, enfermedades colectivas que se pueden curar como cualquier enfermedad, con la comprensión, y los conocimientos adecuados. La película nos cuenta como seremos si nos curamos o como para “avanzar” hay que “desconectar”, a veces con ayuda, a veces sin.
YA HABLANDO DE LA PROPIA PELÍCULA
En la película hay escenas divertidísimas, como cuando se les pregunta a estos seres más evolucionados si alguno quiere viajar a la tierra y se hace un silencio sepulcral.
O cuándo ya en la tierra, “desconectan” a la gente de sus “comeduras de coco sociales”, en definitiva, de su “programación social” y como instantáneamente se vuelven libres mental y espiritualmente e instintivamente hacen cosas como abrazar árboles, empatizar profundamente con los que sufren, amar profundamente a los que hasta ese momento eran etiquetas sociales en su vida (mi “marido”, mi “mujer”, mis “hijos”, mi “madre”).
Esta película, es en sí misma, una guía. Y con ella, me atrevo a decir, que lo es su promotora Coline Serrau y el equipo que con ella generó y dio forma a su mensaje, fuese quién fuese. Yo no conozco si existen o no los “guías espirituales” de los que hablan las personas que cada vez más se vuelcan en el mensaje “new age” (por darle un nombre, cámbielo por el que más le guste), pero sí que existen guías mucho más cercanos, verificables y palpables. Algunas son personas con más facilidad para ser conocidas (como Coline Serrau), otras son personas más anónimas, y normalmente sin deseo alguno de darse a conocer.
Si queremos superar la enfermedad individual inducida por nuestra enfermedad social, disfrutar de nuestra estancia provisional en la Tierra, aprender constructivamente lo que tengamos que aprender en ella, aportar a otros lo que sabemos, en el marco más adecuado y más sano, tenemos que pasar por el proceso de comprender lo que nos pasa, y buscar luces que nos guíen en la oscuridad para ir sanándonos nosotros en el proceso, como colectivo y como seres individuales y devolvernos el derecho a VIVIR en este planeta tan hermoso, que no sabemos quién, nos ha regalado.
Una de estas luces, se llama Coline Serrau y su guía servirá, si aceptamos su invitación, para dar un pasito más en un mundo al que otras especies “querrán viajar” (veáse la película para comprenderlo:). Por favor, tómese la medicina. Es por su bien
PARTE 2
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PARTE 6
PARTE 7
PARTE 8
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Por: Felicia el 03/12/2010
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Por: La frasecita de hoy « Para los que necesitan evolucionar el 22/02/2012
a las 11:36 AM