“LLEGARA UN DIA EN QUE LOS SERES HUMANOS CONOCERÁN EL ALMA DE LAS BESTIAS Y ENTONCES MATAR A UN ANIMAL SERÁ CONSIDERADO DELITO COMO MATAR A UN SER HUMANO. ESE DIA LA CIVILIZACIÓN HABRÁ AVANZADO” LEONARDO DA VINCI.
Vaya con Saramago (el otro día bromeaban en un programa de la sexta, con la ignorancia fingida de la presentadora, preguntándole si conocía a Saramago y ella decía que sí, que conocía bien a “Sara Mago”:).
Desconozco exactamente que podemos hacer por la elefanta Susi del zoológico de Barcelona, pero alguién, en este caso una persona conocida por una gran mayoría, el escritor José Saramago, se ha hecho eco de su sufrimiento, y menda no puede quedar impasible. Estoy completamente de acuerdo en que los zoológicos, no son espacios justificables bajo ningún concepto (aún recuerdo mi visita cuando Copito de Nieve estaba vivo, como reaccionaba el pobre animal ante la constante mirada y gestos dirigidos a él, de todo tipo de personas que pasaban por su jaula de exhibición. En concreto, cuando yo pasé me sorprendió muchisimo sus reacciones de burla y desprecio hacia todo aquel se ponía delante suyo. Si hubiese sido un ser humano, lo hubiese tomado como la única reacción defensiva posible, ante la invasión del propio territorio.)
Porque un zoológico es la invasión del territorio de un ser vivo, cuyo fin “natural” no es el de exhibición o educación de las manadas humanas. Es el de vivir en toda su potencialidad y en su mejor entorno.
Del circo, pues mejor no hablar. Solo decir, que pasar por delante de un circo donde haya animales, hace mucho tiempo que me trae malas vibraciones (sin ser yo muy consciente).
Viva pues José Saramago, y gracias por su enorme sensibilidad y el uso de su “fama”, para conseguir un poquito de sensibilización en este tema y a ser posible un trato especial para nuestra elefantita enferma Susi. Ojala lo consigamos entre todos (pon si puedes un enlace al artículo de Saramago, que está aquí: http://cuaderno.josesaramago.org/2009/02/19/susi/)
Susi
By José Saramago
(Artículo procendente del blog de José Saramago http://cuaderno.josesaramago.org/2009/02/19/susi/)
Si yo pudiera, cerraría todos los zoológicos del mundo. Si yo pudiera, prohibiría la utilización de animales en los espectáculos de circo. No debo ser el único que piensa así, pero me arriesgo a recibir la protesta, la indignación, la ira de la mayoría a los que les encanta ver animales detrás de verjas o en espacios donde apenas pueden moverse como les pide su naturaleza. Esto en lo que tiene que ver con los zoológicos. Más deprimentes que esos parques, son los espectáculos de circo que consiguen la proeza de hacer ridículos los patéticos perros vestidos con faldas, las focas aplaudiendo con las aletas, los caballos empenachados, los macacos en bicicleta, los leones saltando arcos, las mulas entrenadas para perseguir figurantes vestidos de negro, los elefantes haciendo equilibrio sobre esferas de metal móviles. Que es divertido, a los niños les encanta, dicen los padres, quienes, para completa educación de sus vástagos, deberían llevarlos también a las sesiones de entrenamiento (¿o de tortura?) suportadas hasta la agonía por los pobres animales, víctimas inermes de la crueldad humana. Los padres también dicen que las visitas al zoológico son altamente instructivas. Tal vez lo hayan sido en el pasado, e incluso así lo dudo, pero hoy, gracias a los innúmeros documentales sobre la vida animal que las televisiones pasan a todas horas, si es educación lo que se pretende, ahí está a la espera.
Se podrá preguntar a propósito de qué viene esto, y responderé ya. En el zoológico de Barcelona hay una elefanta solitaria que se está muriendo de pena y de las enfermedades, principalmente infecciones intestinales, que más pronto o más tarde atacan a los animales privados de libertad. La pena que sufre, no es difícil imaginarlo, es consecuencia de la reciente muerte de otra elefanta que con la Susi (este es el nombre que le pusieron a la triste abandonada) compartía en un más que reducido espacio. El suelo que pisa es de cemento, lo peor para las sensibles patas de estos animales que tal vez tengan todavía en la memoria la blandura del suelo de las sabanas africanas. Sé que el mundo tiene problemas más graves que estar ahora preocupándonos con el bienestar de una elefanta, pero la buena reputación de que goza Barcelona comporta obligaciones, y ésta, aunque pueda parecer una exageración mía, es una de ellas. Cuidar a Susi, darle un fin de vida más digno que verla acantonada en un espacio reducidísimo y teniendo que pisar ese suelo del infierno que para ella es el cemento. ¿A quién debo apelar? A la dirección del zoológico? ¿Al ayuntamiento? ¿A la Generalitat?
Postdata: Dejo aquí una foto. Igual que en Barcelona hay grupos – gracias – que se apiadan de Susi, en Australia también un ser humano se ha compadecido de un marsupial, víctima de estos últimos incendios. La foto no puede ser más emocionante.
Esta entrada fué posteada el Febrero 19, 2009 a las 12:24 am y está archivado bajo El cuaderno de Saramago. Puedes seguir las respuestas de esta entrada a través de sindicación RSS 2.0. Tanto comentarios como pings de momento quedan cerrados.
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