El estigma del trastorno psíquico y la colaboración en su perpetuación de las instituciones públicas


Desde este humilde espacio hago un llamamiento. Acabo de venir de una farmacia española. Según la legislación vigente (al menos en Cataluña), si el medicamento es psicotrópico, la farmacia tiene obligación de pedir los datos personales del que la solicita, si el que le pide es otra persona de la que la presenta, debe dar asimismo su d.n.i

Desgraciadamente nuestra cultura funciona por el etiquetado. Lo etiquetamos todo. Y con todo incluyo a los seres humanos. Uno de los peores etiquetados es el de “loco”, con todas sus variantes léxicas. Como he contado en esta web alguna vez, he “disfrutado” largos años ha, de trastornos depresivos y de ansiedad. Sé de lo que hablo.

He estado colaborando con organizaciones que me permitieron tomar contacto con el concepto “estigmatizado”, referido al que sufre un trastorno psicológico – no importa cual-. Pero también me permitieron tomar contacto con otro concepto: el de “empoderamiento”, traducción hecha de prisa y corriendo del invento sajón “empowerment”, que significa básicamente aceptación de lo que uno ha vivido, le guste o no a la sociedad y la defensa activa desde la autoaceptación de los derechos que la exclusión y el etiquetado social niegan al afectado.

El que llega al trastorno psicológico, suele hacerlo porque ha habido un entorno destructivo, un “tejido social” (familia, ¿amigos?, sociedad, etc.), que ha colaborado activamente en la destrucción psicológica del afectado.  Está demostrado que un entorno familiar estructurado, un apoyo social fuerte y una sociedad sana, crean personas equilibradas y “casi” felices.

Las sociedades y sus integrantes básicos, tienen pues una responsabilidad concreta que asumir en la causalidad del trastorno psíquico ( vamos a dejar de lado aspectos genéticos, que por lo que parece, no se “activan”, sino hay intervención social, con lo que volveríamos a la cuestión de la asunción de responsabilidades sobre este tema).

Lo curioso es que el mismo “ente” que causa el problema, luego se cree con derecho a señalar con el dedo a su obra, como algo a marginar y excluir. Lo que genera armarios en los que esconderse de ese toro sin cabeza que es la sociedad enferma, como forma legítima de supervivencia, pero una supervivencia que no es precisamente la de una vida digna.

El derecho del afectado, a señalar al culpable, es un derecho inalienable relacionado con la dignidad humana. El afectado tiene además el derecho absoluto de aceptar las consecuencias de los desaguisados sociales en uno mismo, asumiendo que no hay verguenza posible en el hecho de estar enfermo  (¿tienen verguenza de si mismos, los afectados de gripe?). El primer acto de curación de lo que la falta de amor ajena ha hecho, es el derecho al amor a uno mismo y la autoaceptación sin reservas.

Pero una cosa es la autoaceptación dentro de la más absoluta normalización del trastorno psicológico, y otra es la salida del armario a la fuerza que están practicando las administraciones públicas, cuando obligan a los que tenemos que adquirir medicación para nuestros sintomas a entregar sus datos personales como si fueran delicuentes, con la excusa barata de que una minoría utiliza esta medicación con fines peligrosos. Para esto existen alternativas que no atacan la dignidad humana, en la que  aquellos con historial de uso de tales medicamentos con fines peligrosos puedan figurar en los sistemas informáticos de las modernas farmacias que ya tenemos, por ejemplo, sin que tenga que quedar registrado en ningún lado los datos personales del usuario de medicación psicotrópica.

¿Que las autoridades juegan a ponernos la estrellita nazi en el pecho?. Pues los afectados tenemos derecho basado en la dignidad humana, en nuestro empoderamiento, de elegir farmacias que poniendo en riesgo sus negocios, no nos exijan  datos personales, o nos permitan no darlos en su “totalidad”. ¿Me explico?. Y luchar para que estas farmacias no sufran las consecuencias de ser las más valientes en la colaboración con la defensa de nuestros derechos.

Si eres de los que tienes que tomar un medicamento psicotrópico para los que te exigen identificación, rebélate. No des tus datos. Los farmacéuticos no tienen culpa, por supuesto, pero deberían de tomar una posición ética más activa, indicando su postura, por escrito, si están en contra aunque se vean obligados a pedir los datos. Y los usuarios, deberíamos empezar a mover esto para que se hagan las cosas respetando nuestra dignidad.

Más allá, seguro que tú no tienes ningun trastorno psicológico. Felicidades. Pero conocerás a gente que si lo tiene, gente que ha debido sufrir mucho para llegar a este trastorno. Pues muestra tu apoyo e informa de este etiquetado que practican las administraciones en España con las personas que necesitan medicación psicotrópica.

Gracias por escuchar