¡No quiero morir, no me dejen morir!


noquiero

Pido disculpas a los seguidores de este blog por tocar últimamente, de manera reiterada, el tema de la muerte. Este blog se creó con el título de “Evolucionando” porque desde su nacimiento intentó reflejar la evolución personal/espiritual de su autora. Y en este momento, este tema, es un tema que me afecta especialmente, es precisamente, el punto donde está focalizada mi propia evolución.

Personalmente no creo que tenga miedo a la muerte. He investigado tantísimo, conocido a tantas personas con tantas experiencias; he tenido algunas experiencias propias (menores), que no albergo duda alguna de:

1. Existe un mundo no accesible a los sentidos del cuerpo físico y lícitamente por ello, no defendible desde la ciencia (no por ahora, aunque algunos autores ya proponen medios específicos probatorios combinando algunas tecnologías existentes).
2. Ese mundo parece reunir una serie de características realmente interesantes y atractivas. En la medida en que sólo dispongo de datos no basados en mi experiencia, no quiero sobrepasarme afirmando lo que no he vivido. Pero,, especialmente a efectos personales, he reunido los suficientes datos para conocer cómo “probablemente” podría ser ese nuevo entorno.

Según estos datos ( adquiridos por el conocimiento directo  de testimonios ajenos a mi, como por testimonios conocidos por mi; sumando a la compartición de experiencias de proyectores astrales expertos, y añadiendo estudios clínicos realizados por muchos profesionales de la medicina, la psicología, la psiquiatría encontrando estos, patrones independientemente de situaciones de partida culturales, por ejemplo), al desaparecer nuestro vehículo físico -nuestro cuerpo físico-, existen muchos de nosotros que al no estar preparados para lo que se van a encontrar, adoptan algunas formas de psicosis.

Parece que en estos casos,  en el de las personas no preparadas para entrar en la “otra vida”, ingresamos en ella, en un estado de baja lucidez. Parece que en este “atontamiento”, nos seguimos creyendo que seguimos vivos y actuamos como lo hacíamos cuando estábamos vivos. Las famosas casas encantadas, están llenas de personas que sin su vehículo físico, siguen convencidas de que siguen vivas y siguen sintiendo sus antiguas filias o deseos que tenían en vida o los antiguos odios u obsesiones con determinadas personas o sitios – esto último es lo que las convierte en asediadoras de estas personas, el tradicional espíritu agresivo-

EJEMPLOS DE PARAPATOLOGÍA PARAPSÍQUICA

(psiquismo alterado del individuo, posterior a su muerte física)

EL AGNÓSTICO O ATEO.

Uno de los peores casos (ejemplarizado en el libro “La vida después de la muerte”, de Ian Curri), es el del agnóstico o ateo con buenos argumentos mentales. El que niega que pueda existir otra dimensión donde prosiga la vida sin el vehículo físico. Parece ser que es tal la intensidad de la negación en muchas de estas personas, que aquel que pasa “al otro barrio” con esta mentalidad, está prácticamente condenado a repetir los actos antes habituales “en vida”, en estado de muy baja lucidez, sin saber que esta muerto “físicamente”, pero vivo “en otro vehículo” y que puede haber mucho más por explorar “ahí fuera”.

EL INCOMPLETISTA EXISTENCIAL

También parece que puede ser dramático y generar patología “parapsíquica” (en el psiquismo del individuo, posterior a su muerte física), el sentimiento de no haber VIVIDO.

LA TANATOFOBÍA

Y luego está el que vive la muerte (no por su “culpa”, sino por “culpa” de la sociedad) con miedo a la “idem”, la famosa tanatofobia, tan común en la tierra entera.

EL QUE SE AFERRA A SU IDENTIDAD

Perder la identidad puede llegar a ser dramático, sobre todo si uno ha conquistado socialmente determinada posición y su identidad es la de alguien con mucha importancia social.

Y esto puede ser que me lo haya encontrado hoy con lo que dicen que fueron las últimas palabras de este señor que llegó a tener su propio imperio con sus propios fieles, en pleno siglo XXI.  ¿Que mejores razones para entrar en la “otra” vida con “parapatología psíquica” que el haber sustentado uno su identidad en su deslumbrante éxito?.

Esta frase del ya ex-presidente de Venezuela en esta etapa de la historia humana, esta negación a algo genera además de muertes muy dolorosas, muy traumáticas, la posibilidad de una vida posterior muy mala también.

CONSIDERO NECESARIO UN CAMBIO SOCIOLÓGICO

Si algún día sociológicamente deseamos adquirir y adquirimos las habilidades para conocer de forma individual y de manera experimental,  la existencia real de esta otra dimensión (que para aquel que no lo ha experimentado es lícitamente  pura fantasía) existirá la posibilidad de que la muerte física, sea un paso de lo más tranquilo, donde incluso las enfermedades físicas previas, serán vividas de otra manera menos dramática.  Es muy diferente tomar un tren, cuando uno conoce el destino y lo conoce bien.

Es urgente una mayor investigación sobre estos temas, un ruptura de paradigmas que nos conducen a vivir con miedo (especialmente los que hemos sido tocados con enfermedades graves), a morir con terror y quién sabe si a seguir vivos en el otro lado, realmente enfermos.

UN ANEXO DE QUEJAS HACIA EL POSIBLE “MALFUNCIONAMIENTO” DE ESTE SISTEMA DE ABANDONAR EL CUERPO FÍSICO

Por cierto, en otra entrada, relataré mi queja hacia un sistema “espiritual”, que se intuye especialmente desde las religiones, basado en la perfección y que parece resultar de una ineficacia abrumadora (Y que no se me enfade nadie “del otro lado”, por ello:)

Nota: Si alguien cree que se me ha ido la pinza, me parece una postura muy respetable. Puedo entender perfectamente a todo aquel que pueda ver así mi posición, basándose en criterios científicos o fisicálistas.

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Un comentario en “¡No quiero morir, no me dejen morir!

  1. Hola,

    Lo que se muere sería nuestra identificación, nuestra férrea identificación con lo corporal, es decir, con la existencia del espacio-tiempo y cuerpos…

    Lo corporal es perecedero, y, como normalmente somos agnósticos o ateos…, parece que por ello no estamos “preparados” como para aceptar, más o menos por completo…, ese “truco de la existencia” que consistiría en que literalmente todos —nuestros yoes, nuestra mente, todos— tenemos puesto un pie en nuestra “esencia eterna” (el “Yo compartido”…, la unión compartida en nuestra realidad eterna)… y que tiene que ver con el amor…, con la inmutabilidad del amor (aunque suene a poca cosa 🙂 ).

    Con tal Yo nos podemos fundir aquí para hacer “brillar”, en un instante y para siempre en lo que nos quede de existencia… brillar… la existencia al completo…, y ya sea que volvamos a encarnar o no “aquí” (seguramente haya “mucho trabajo” que hacer y haya mucha gente que ya dio su promesa de ser “eternamente” sanadores, o lo que sea… aunque… es preciso realizar todo este trabajo cada vez más “sin ego”, es decir: sin sensación de esfuerzo, sufrimiento, lucha, etc.).

    Por tanto, como ves, estoy argumentando esencialmente contra el agnosticismo…, pues por supuesto que el ser humano tiene acceso a la experiencia de lo divino, que es esa esencia eterna donde nunca pudimos ser dañados, nuestro Yo real.

    Cada vez que sentimos la plenitud del amor incondicional… se trataba de eso mismo, lo divino… y eso sería eterno, lo queramos o no creer.

    Dicen que, de una vida a otra, lo más relevante es que nos damos cuenta de que somos solo amor…, y, en todo caso, esa misma culpa (auto-ataque) que tenemos en el nivel mental y que nos hizo encarnar en esta vida… es la que nos puede hacer “encarnar” en la “siguiente”… para repetirnos en estos “ciclos de olvido”… en el patrón de aprendizaje que quiso ser eterno… pero que no lo es, y que se dirige hacia cierta reunión gozosa con lo que ya somos en la eternidad (este patrón, este aprender no puede ser eterno —aunque lo parezca).

    Esto se “rompe” deshaciendo el ego en una vida…, lo cual, por ejemplo, no quiere decir “martirizarse”…; así, encontramos “la vida eterna” dentro de la perecedera… pero lo que sucede es que nos da mucho miedo, pues aquí seríamos básicamente miedo.

    Normalmente en la vida no hemos dejado mucho espacio a lo eterno… al amor incondicional… cosa que nosotros mismos nos reprocharemos, según parece (cosa que no hay que hacer pues en un instante podemos liberarnos en teoría de todo auto-ataque)…

    Y es que siempre queremos tener el control… y eso siempre fue miedo…, aunque lo llamábamos amor.

    En la vida, lo que hacemos cuando dices… “evolución”…, es, para mí, para estos materiales que divulgo en el blog… es deshacer esas identificaciones (entregándolas en nuestro interior).

    Quizá podemos ver que esto es natural tal y como están montadas las cosas, un poco natural… aunque solo sea por el hecho de que envejecemos… y eso puede quitarnos “orgullo”, sin sentir que se nos robó nada… aprendemos pues a envejecer a veces…, o en la situación normal…, aprendiendo pues a ver solo lo bueno, lo amoroso…, a recordar lo bueno (y parece que es posible envejecer sin ninguna sensación de pérdida…, e, incluso es posible regenerar muchas cosas en el nivel físico del cuerpo).

    Si permitimos que nuestro “verdadero ser” se una a nosotros aquí…, como tú creo que ya has hecho en gran medida al “evolucionar”…, entonces, ese ser, como habrás visto quizás… parece que nos ayuda a no creernos demasiado todo esto.

    ¿No creernos? No se trata de que, en ese “no creer”, se nos ayude a simplemente negarlo…; sería un tipo de negación, sí, pero no sería simplemente negar que quisimos estar aquí. Sería una negación que depende de reconocer las “razones” que nos hicieron estar aquí… creyendo que podíamos sufrir, atacar, etc.

    Así que se trata de dónde ponemos “el acento”…, y en esta “teoría” (que es práctica) sí que estaríamos en contacto con nuestro verdadero ser…, y él es “el acento” puesto en lo eterno, cosa que tendría que ver con el amor.

    Leyendo a Seth me reconcilié un poco más con el hecho de que existan “religiones formales”…, aunque sigo algo “en contra” de ellas, y de las instituciones en general, obviamente… en lo que toca a mi vida cotidiana, claro… (la religión es interior).

    El aspecto que nos puede reconciliar con ellas, con la visión de ellas como “desde fuera”…, es que la gente nos hemos organizado y nos organizaremos aún…, mediante ellas…, para imaginar cosas relativas a qué sucede tras que nuestra consciencia abandone este cuerpo.

    Luego, tales imaginaciones —contaba el bueno de Seth— parece que fueron “útiles”, o que tenían su papel… dentro de esa tarea, que debe ser “enorme”…, la de “acompañarnos” en los diversos tipos de “transiciones” donde co-proyectamos todo tipo de lagos y barquitas 🙂 …, y si es que nos dejamos acompañar mucho, que normalmente de alguna manera sí…, supongo… en esas transiciones “entre vidas”… entre “dimensiones”… aprendizajes… o vete tú a saber qué cosas.

    En realidad con nuestro intelecto no se puede entender esto, esto lo está leyendo también el centro de nuestro ser que se llamó “corazón”, del que no estamos normalmente muy al corriente por miedo.

    Así que nada se puede entender desde aquí, en principio, pues lo que hay que hacer es algo así como recombinar centro e intelecto… corazón e intelecto… y nuestro papel aquí sería pues el de amarnos a nosotros mismos incondicionalmente… primero a nosotros… e inevitablemente así al resto de seres… en una total aceptación de lo que vemos… aceptación que terminará por “irrealizar” alegremente un buen día todo aquello que creemos vemos “fuera”, cuando en realidad está más “adentro” de lo que nos parece.

    Vivimos vidas de separación para aprender a re-ligar el mundo de la separación, de la forma, con el mundo del contenido de amor eterno que realmente seríamos; así que nos toca, en una u otra vida… “fundirnos” con nuestro Yo en la Unidad.

    Así pues, Seth hablaba —desde fuera de la creencia en el tiempo lineal— de una forma muy bella y práctica sobre la religión; con mucha lógica.

    Te recomendaría ese capítulo, creo que el 10 en el segundo de los libros traducidos y que están descargables.

    Somos uno, aunque al ego le dé miedo tal cosa pues creemos perder algo con ese “hecho” de nuestra Unidad. Lo que pasa es que en esa Unidad parece que sigue habiendo “individualidad”, pero una que aquí no podemos imaginar por nuestros propios y trabajosos afanes que, como viste, todos tenemos… afanes con nuestros propios “límites”, para mantenerlos, protegerlos, etc.

    felices sueños 🙂

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