La gran libertad de tener un cuerpo


risa

Todas las mañanas me voy a dar un paseo. Siento mi energía viva y con ganas de vivir el mundo. Camino y puedo ir a infinidad de sitios, hacer infinidad de cosas. Puedo ELEGIR.
Cuando tuve que hacer quimioterapia sentí, atada como estaba a la sonda que conectaba mi cuerpo con esos líquidos extraños, que perdía este derecho. Que perdía el derecho a usar este vehículo al que llamamos cuerpo para vivir la vida. Que perdía el potencial de ir aquí o allá, hacer esto o aquello
Cada día que doy un paseo, hago un pastel, beso a mi gente, recuerdo que hubo algún día, en el que creí, de verdad, que perdía “el derecho” a ver la luz del sol, hacer un pastel, amar a los que amo, gracias mis propios pies, a mis propias manos. Nunca lo olvido.

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2 comentarios en “La gran libertad de tener un cuerpo

    • Me encanta que te haya “llegado”. Lo escribí desde el puro sentimiento:) Por cierto, me encanta tu blog, mencionaré una frase tuya en un post que voy a poner ahora:)

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