Problemas de alteridad. Cuando se menciona al “negro”, pero no se dice nada del “blanco”


alteridad

Según la web definición.de Alteridad es:
“Del latín alterĭtas, alteridad es la condición de ser otro. El vocablo alter refiere al “otro” desde la perspectiva del “yo”. El concepto de alteridad, por lo tanto, se utiliza en sentido filosófico para nombrar al descubrimiento de la concepción del mundo y de los intereses de un “otro”.”

¿LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN DECIDEN INOCENTEMENTE QUIÉN ES “EL OTRO” Y QUIÉN ES EL “YO” O “NOSOTROS”?

En el periódico español Libertad Digital (y en otros), hace unos días apareció la noticia “Absuelto Zimmerman, el vigilante que mató a un chico negro. ”

Aparentemente todo es normal.

Pero lo “normal”,  o al menos la “normalidad” que yo conozco en este mi país (España), es no decir “Pepito de los palotes, el vigilante que mató a un chico blanco”.  Aunque posiblemente sí se diría si la noticia fuera: “Pepito de los palotes, el vigilante negro que mató a un chico blanco”.

¿Por qué? ¿Porqué no usamos el adjetivo “blanco” cuando hablamos de personas de piel blanca pero sí lo hacemos cuando hablamos de personas de piel oscura,  en los medios o en nuestras conversaciones? Porque “nosotros” somos blancos y “el otro” es el negro, o el oriental, o el  latino.  No se hace necesario, cuando no nos estamos refiriendo a “uno de los nuestros”, especificarlo. Sí se hace necesario, definir bien “al otro”, cuando ya no es “uno de los nuestros” o “se sale de lo normal”.

La alteridad destapa los disfraces. Cuando se producen asimetrías en el lenguaje, se está mostrando a las claras que en algún punto hay alguien que no es “simétrico”, alguien que no se puede igualar en los términos de la ecuación, alguien que no es como “yo”.

Recuerdo de mi época feminista a una de mis compañeras de puño en alto, subrayando lo que le molestaban las noticias que decían que las mujeres habían llegado a conseguir tal o cual meta inalcanzable. Ella decía algo así como “Lo sorprendente sería que un mono consiguiera un doctorado, no que lo consiga una mujer” Sorprenderse porque una mujer consiguiera lo que fuera, era una forma en la que los medios de la época manifestaban una alteridad enfermiza, asimétrica. Y lo manifestaban subrayando la “mujereidad” exótica de la noticia, subrayaban la “OTREIDAD”.

La alteridad en simetría, es la justa. Si dices “Joaquín Pérez, el chico que tiró una piedra a un chico negro”, tienes en ética que decir, en otra afirmación, “Susana Rodríguez, la doctora que le rompió el parabrisas a una chica blanca”. Si anunciamos el color de la piel, el sexo, cualquier característica de un ser humano en una afirmación (pública o no), lo correcto es hacerlo “con to quisque”, sino, es una forma sutil pero no por ello menos efectiva de discriminación y diferenciación.

Y todo esto ocurre en el día en que el tarado de turno compara a una ministra de Italia con un orangután, sencillamente por el color de su piel (tranquilos, aquellos que tengáis un poco de fé en la reencarnación, estad seguros que en otra reencarnación él tendrá que pasar una experiencia de dolor muy similar a la causada a esta señora y a los afectados por el insulto).

La evolución pasa por el reconocimiento del otro como un igual, sí o sí. Y esto, también de manera inconsciente (no políticamente correcto, sino de manera natural), tened por seguro que se manifestará en el lenguaje. Ese día haremos una fiesta:)

Anuncios

Deja un comentario si te apetece

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s