Es sólo mi opinión personal: el curioso proceso de la curación


Lo que voy a contar aquí sólo es una opinión personal. Nada más. Pero creo que debo compartirlo. La gran mayoría no estaréis de acuerdo. Me parece bien.

Hace ya 2 años que llevo estudiando como afrontar una enfermedad grave. Cómo ya sabéis algunos por aquí, soy de la opinión de que soy COMPLETAMENTE RESPONSABLE DE MI SALUD. Los médicos y terapeutas son auxiliares, pero el director DEBO SERLO YO. Ghislaine Lanctot ha sido una buena guía para comprender y asumir este nuevo papel.

En este rol, he aceptado el “papelón” de tener que informarme, leer, discernir lo verdadero de lo falso, el mito de la realidad, la existencia de intereses económicos fuertes tanto en la medicina convencional como en la “integral”.  No afirmo tener la verdad, bajo ningún concepto. Pero al menos lo que he aprendido, ya me vale a mi. Ya “tengo algo a lo que agarrarme”. Sé de mucha gente que está perdida, cediendo su confianza a terceros (oficiales o integrativos o anti-oficiales directamente).

Aunque a mi me gusta “el punto medio”, reconozco que en este tema me voy por el lado “no convencional” de una manera un poco radical. Pero mi intuición me lleva en esta dirección, diría “me arrastra”.

En este “papelón” de autoinvestigación he llegado a una conclusión sorprendente: la “curación” o las “remisiones espontaneas” se producen independientemente de la medicina que se tome. Puede ser convencional, integrativa o anticonvencional. Es igual. La “curación” y/o las remisiones espontaneas, se producen exclusivamente por la potencia de la  creencia de cada persona en la medicina con la que se está tratando, combinada con un cambio en la personalidad (“la enfermedad como camino”).

¿PODRÍAMOS CREAR UNA SOCIEDAD SIN ENFERMEDAD?

La enfermedad parece manifestarse primero en lo que se conoce como “cuerpos energéticos” (para el que dude, se recomienda que haga búsqueda de “tecnología gdv”), que están profundamente vinculados a cuestiones emocionales. Esto nos lleva a creer que lo emocional-espiritual está muy involucrado en la creación de enfermedad -como ya intuyen muchas disciplinas y como se refleja en las antiguas medicinas de la humanidad-.

Es decir, todos nosotros estamos sometidos a presiones emocionales intensas por los profundos desajustes que nos vemos obligados a vivir, en una existencia marcada por un sistema laboral esclavista, o al revés, con la misma privación del “derecho a la autonomía vital” (que me gusta más que “derecho al trabajo”). Una existencia donde emocionalmente hablando somos aún una especie en desarrollo de la capacidad empática, y por ello, con dificultades todavía para comprender “al otro. Por lo tanto, y como consecuencia, con conflictividad constante con “el otro”.  Una existencia donde la influencia cultural sobre el ser humano,  entendiendo por influencia cultural formas diversas de programación mental (enseñanza, medios de comunicación, etc), es tan intensa que el ser humano pierde el contacto con sus necesidades reales para dar prioridad a las necesidades que según la sociedad debe tener. Y se aleja de lo que de verdad querría si pudiera elegir. Vive así en una insatisfacción, a la que no encuentra explicación; un malestar insidioso que hace que muchos encuentren poco sentido a su vida, y la vivan como una agonía diaria. Gente que se suicida, pero que “parecía feliz”. O personas que se “suicidan virtualmente”autodestruyendose, aunque sigan vivas. 

Todo este conglomerado de situaciones desestructuradas tienen una consecuencia: un ser humano extraordinariamente infeliz. Y un ser humano tremendamente infeliz, es según las nuevas teorías que vinculan “cuerpos energéticos” y salud, un candidato perfecto para sufrir una enfermedad grave.

UNA SOCIEDAD “FELIZ”

Si pudiésemos construir un mundo empático, donde comprendiesemos y nos importase lo que le pasa al otro, la conflictividad social disminuiría radicalmente.  Si pudiésemos construir un mundo donde unos no necesiten controlar a otros, mediante técnicas de programación mental colectiva, las personas podríamos decidir lo que queremos hacer con nuestras vidas, estariamos más en conexión con nuestros deseos reales, y por tanto nuestro grado de satisfacción aumentaría.  Si pudiésemos construir una sociedad con otro paradigma más sano, estariamos creando un marco social para erradicar muchísimas enfermedades graves. ¿Podemos?

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