Eterna alegría ¿Un mundo real y posible? Bronte Baxter cree que sí.


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Uno de mis primeros pensamientos cuando me hice consciente al despertar, esta mañana, fue una oración. Me siento cerca de dios en ese momento, y con frecuencia digo una oración. Le pedí a dios que me ayudase a mi y a todos los seres a encontrar la conciencia para descansar en su amor.

La necesidad de sentir el amor de dios parece estar en la raíz de todo los gurús que persiguen y abrazan la espiritualidad. Procede de nuestra inseguridad, como seres enfocados hacia el mundo exterior, que hemos perdido emocionalmente la conexión con nuestra fuente.

Le pedí a dios que me enseñara lo que fuese que me falta que me impide ser, el ser perfecto que él previó al crearme, porque seguramente no puedo reclamarle que satisfaga mis propias normas de humanidad ideal. Y le pedí que me mostrase de que manera, mi forma de pensar puede estar equivocad, para poder corregirme cuando me alejo, y para ser guiada de nuevo hacia la verdad.

En ese momento sentí la soledad de haberme abrazado a esta filosofía, defendida en este momento solo por una pequeña minoría. Y me pregunté: “¿Estamos equivocados? ¿No será en realidad, como la “mayoría” de “los iluminados” cuentan? ¿Es el mayor logro humano al que se puede aspirar, sentir un silencio feliz y tener una percepción de que todos somos uno y nada realmente importa porque nada es real? ¿Estamos los rebeldes en realidad “perdiéndonos” algo?

La respuesta llegó a mi corazón: “No. Al identificarse con la conciencia que es la mente del universo, “el iluminado” se identifica también con lo este que crea y destruye. Aceptan la destrucción como parte del plan divino, con el mismo valor que la creación.

Su dicha es el alivio de poder liberarse, de dejar de controlar, de dejar de ejercer su voluntad. Es el gozo de quien cierra los ojos al conducir y libera sus manos del volante, permitiendo que el coche pueda volar a donde quiera que vaya. Es el gozo de la rendición. La suya es la paz que viene de darse por vencido. La tranquilidad que viene de la alineación con las cosas como estas son.”

Esto no es lo que quiero para MIS hijos. Esto no es unión con-MIGO. Creación y destrucción no son MI conciencia. Yo conozco sólo la vida. Yo soy lo contrario de la destrucción. Sostengo todas las cosas. Yo quiero la vida para todos los seres. Mi sueño para el universo es que todos mis hijos vivan en la alegría para siempre. Yo no deseo que las estrellas se quemen, que las galaxias choquen entre sí en el caos de destrucción, que el conejo inocente sea destrozado por el halcón. La mía no es la conciencia que concibe estas cosas. Para la destrucción la vida es un fracaso, y yo soy la vida eterna .

Y vi que cuando la gente se identifica con Brahman, la mente del universo, como la conciencia más alta, como su conciencia, sólo se han abierto a la conciencia de una gran parte de ellos mismos, pero no a la conciencia última de su ser completo. Ellos sólo han alcanzado la conciencia del ser miope que sólo ve las leyes que gobiernan este mundo, este mundo físico que se extiende por todo el espacio conocido. No han llegado más allá de los límites de la creación y destrucción de Brahman, a la fuente de todas las posibilidades, a ese campo de vida que contiene universos diferentes, con diferentes conjuntos de leyes, donde la destrucción no es parte de la ecuación. Los universos donde las expresiones únicas de Dios viven en la alegría para siempre, que no están sujetos a la muerte o la duración de la vida, a no quedarse sin combustible, sin necesidad de alimentar y prolongar su vida al robar el combustible de los demás.

En lo profundo de mi corazón, recordé eso, que aquellos de nosotros que buscan algo más en la vida que la iluminación son la esperanza del mundo. Al negarse a aceptar, al burlarse de la rendición, forjamos un camino de vida, dando luz a la vida, dándonos luz dentro de nosotros mismos.

Marcamos los cielos con vetas de color en las que nos esforzamos por bailar una danza eterna como las eternas chispas del infinito, eternamente hijas e hijos de Dios en movimiento. Destruimos la muerte por negarnos a aceptar su “justicia”, y el sufrimiento al negar todas las excusas de por qué debe existir. Llegamos más allá de la conciencia Brahman dentro de nosotros, que justifica todo lo que es, para tocar y sentir la conciencia de todo lo que puede ser.

Mientras que los predicadores de la iluminación y las hordas que los siguen se disuelven uno por uno en las grandes fauces de la conciencia de la Unidad, los rebeldes marchamos adelante con la antorcha de la esperanza en diferentes clases de mundo. Un mundo que se mueve por diferentes leyes, que opera en diferentes principios, un mundo insólito. Un mundo que estamos creando, con todas las manipulaciones a las que nos negamos a sucumbir, con todas las excusas que nos negamos a aceptar, con cada bocado de carne sufriente que nos negamos a comer.

Bronte Baxter

Fuente: https://brontebaxter.wordpress.com/2010/11/28/reflection/

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