Pero esto ¿No se acaba nunca?


 

Para todo aquel que sabe que no existen palabras para conseguir que dejemos de estar divididos.

Hace unos días dieron una película llamada “el libro negro” por la tele. Independientemente de que a algunos les parecerá pro-judía y la rechazarán inmediatamente, a mi me pareció el reflejo de tantas guerras, de toda nuestra historia.

La protagonista,  judía, en su intento de adaptarse a un intento de suprimirla como ser humano, lucha por sobrevivir, y presencia en tal intento todo tipo de violencia. Hay un momento en el que parece que llega la paz. Y que todo puede tener un nuevo comienzo para ella. Pero un “fleco” del destino hace que maten a la persona de la que se enamora, un oficial nazi que deserta por convicción. Hasta ese momento ella mantuvo el tipo, aguantando todo tipo de horrores,  pero cuando le dan la noticia, se derrumba: Y entre estertores, dice: ¿Pero esto, … no se acaba nunca?

Malas noticias chicos y chicas de 3D. Este entorno está diseñado para esto. Y no, NO SE ACABA NUNCA. O rompemos con nuestras cadenas identitarias, o ASUMIDLO: No, no se acaba NUNCA.

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“Antes muerta que sencilla”


1utopia

 

Detrás de casi cada guerra, cada conflicto con víctimas, hay casi siempre una utopía. Detrás de casi cada guerra, cada conflicto con víctimas, hay casi siempre una élite que manipula a SUS peones, los habitantes de SU territorio.

¿Eso hace a los manipulados inocentes de sus acciones?

¿La historia solo recordará al que daña?


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Monumento al político X, o Y. Que presionó un botón para que hubiera un conflicto. Que manipulo a sus ciudadanos para que hubiese un conflicto. Y SUS ciudadanos siguiendo las consignas marcadas, provocan más victimas. La historia cuando se escriba ¿Recordará  a ese político? Casi seguro que sí. ¿Recordará a sus victimas de la manipulación?¿Recordará a las víctimas de sus víctimas?

¿Necesitados de control sobre nosotros para sobrevivir?


1gh

Me molaba más la Inteligencia Artificial de las pelis del futuro en la que la voz del ordenador te preguntaba “¿Cómo te sientes hoy?” 0 “¿Qué quieres hoy?” en vez del incisivo y granhermanista “¿Qué estás pensando hoy, María?” que nos pregunta agriamente Facebook justo al levantarnos.

En este lugar yace un coronel


Hace unos días, estaba yo paseando por mi lugar de nacimiento, y se me ocurrió hacer un ejercicio: Visualizar ese momento de “bajada” a la tierra de algún lugar situado “arriba” para entrar en mi cuerpo, justo antes de “obligarme” a entrar en otro cuerpo que “serviría” de portal para entrar en este “mundo”. Y lo que quizá sentí al ver, por primera vez, el sitio geográfico donde iba a desarrollarse esta vida. Ver por primera vez, como era “el sitio”, si llovía, si hacía sol. Ver por primera vez, como eran mis “compatriotas” DE ESTA VIDA.

Hace tiempo también, me hizo pensar una tumba, donde alguien muy ufano de su ego, dejaba un epitafio diciendo lo importante que había sido en esa su vida. (Hay una buena cantidad de tumbas llenas de ego).

Y es que el ego, en el fondo, es una colección de historias interiorizadas como propias que forma parte de un programa de “socialización” del alma, en este entorno 3D. Una colección de historias que ensucian y endurecen hasta extremos inimaginables al alma humana, que podemos quizá intuir en la felicidad “ESENCIAL” que sentimos cuando niños. Esa esencia feliz, es la que de alguna manera aún se nos mantiene en conexión con “algo”. Algo de lo que, una vez pasada la infancia e incorporado el ego, se nos desconecta con cada vida, una y otra vez.

Esa colección de historias interminables, acaba siendo percibida por el alma trastornada por este entorno, como IDENTIDAD, como el YO, atado a una IDEA, atado a una patria, atado a ese algo que me DIFERENCIA de otros YOES.

Y acabamos enredados en machismos y feminismos, en si la historia fue de verdad, o fue manipulada por el vencedor, en si hay que adoctrinar a los impíos o hay que castigar a los que querían adoctrinar a los impíos. Acabamos enredados en tantas historias, que en nuestra tumba, ese sitio donde quisiéramos haber puesto: “Aquí yacen los restos de la que fue un alma feliz”, pondrá muy posiblemente “Aquí yacen los restos de X, que defendió una patria que solo lo fue durante un ratito, o unas leyes que desaparecieron en la noche de los tiempos. Que defendió a un género, con el que atraparon a su alma y que cambiaba cada vida según los intereses de otros. O quizás, defendió su gran papel como programador de niños diseñados para servir a intereses de adultos.

En definitiva, todo lo que fui en ¿mi? vida, fue el más firme defensor de la historia que otros me han contado sobre lo que yo era: un simple programa al servicio de intereses poco claros.

No digo con esto que si te pisan no te duela y no tengas derecho a decir “¡ay!”, y a defenderte de otras pisadas. Todo lo contrario. Es más, muchos no se creen el cuento, pero tienen que defenderse legítimamente, del daño que producen los que si se lo creen, precisamente porque se lo creen.

Pero ese quedar atrapados en estas identidades, es garantizar que en nuestra tumba, lo que ponga será “aquí yace un alma que fue muy muy infeliz, sencillamente porque se creyó que era lo que no era”.